Capítulo 12 (parte 1): 14 de octubre, 2024.
Rejunte de garabatos caprichosos en un documento de Word, a lo largo de un mes. Viernes, 20 de septiembre. Acabo de levantarme de una cama que no es la mía. O que al menos mi cuerpo no reconoce como mía. Es tardísimo y yo se que tengo apenas unas pocas horas para dormir, porque el sábado a la mañana son las audiciones para los conciertos de octubre. Pero no hay caso: Llevo varias horas intentando conciliar el sueño, a sabiendas de que no lo voy a lograr. Mi cerebro está demasiado despierto, los pensamientos van y vienen en una sucesión caótica. Casi puedo sentir como me hormiguea la cabeza. Y luego está el llanto. No me queda del todo claro si se trata del departamento contiguo o del que está sobre el mío. Pero a través de las paredes (o del techo, no lo sé) se oye a una mujer que llora desconsoladamente. El sonido realmente es angustiante, se oye como llora desde lo profundo del estómago. A veces con tanta fuerza que tiene que detenerse para toser. A veces simplemente es un largo